La presencia de Franco Colapinto en la Fórmula 1 volvió a despertar una pasión que parecía dormida en Argentina. El denominado “Efecto Colapinto” no sólo se refleja en el acompañamiento de los fanáticos, sino que también podría convertirse en una pieza importante para que el país vuelva a recibir a la máxima categoría del automovilismo mundial a partir de 2028.
Argentina aparece entre los países que mantienen conversaciones para incorporarse de manera permanente al calendario. La competencia es importante: Ruanda, Sudáfrica y Tailandia también buscan quedarse con un lugar. Stefano Domenicali, presidente de la Fórmula 1, reconoció la existencia de negociaciones en Sudamérica mientras la categoría estudia cómo distribuir sus carreras durante los próximos años.
En ese escenario, Colapinto se convirtió en uno de los principales impulsores del renovado interés argentino. El piloto de Alpine protagonizó durante 2026 un histórico Road Show por las calles de Buenos Aires y se transformó en el primer argentino en conducir un monoplaza de Fórmula 1 en la ciudad.
Su impacto tampoco se limita a la popularidad. Durante la temporada recibió apenas un punto de penalización y participó en las pruebas destinadas al desarrollo de los neumáticos Pirelli para 2027.
Mientras tanto, el Autódromo Oscar y Juan Gálvez atraviesa un proceso de reconstrucción y remodelación con la intención de adecuarse a las exigencias de la categoría. El escenario porteño recibió por última vez a la Fórmula 1 en 1998. Tres décadas después, el fenómeno Colapinto alimenta la ilusión de volver a escuchar allí el rugido de los motores.